← Volver
chismes de los vestuarios

Lo que no ves en el Pizjuán: lo que se cuece en el vestuario blanco y rojo

Las dinámicas internas del equipo masculino y el ambiente en el femenino. Aquí va lo que los periodistas deportivos no cuentan.

19 de junio de 2026

Mira, no tenemos acceso a las cámaras de seguridad del Pizjuán, pero el Sevillismo tiene oído. Y lo que se oye en estos días es interesante. El vestuario masculino está en un punto crítico donde los veteranos necesitan tirar del carro porque el resto anda disperso. Marcos Acuña sigue siendo la brújula emocional del equipo — ese tío entra y Nervión respira. Pero cuando un solo jugador tiene que cargar con la responsabilidad emocional de una plantilla entera, algo está mal.

¿Qué está pasando realmente en el vestuario?

Acá entra lo que pocos dicen: hay desconexión. No es una rebelión, no es un motín — es peor. Es la desconexión de quien no cree que las cosas van a cambiar. Y eso es mortal en el fútbol. En-Nesyri anda en su burbuja, Lukebakio tiene períodos donde es otro planeta, y los centrocampistas parecen jugar cada uno su propia partida. Eso se ve en el campo, tía. Eso se ve en los pases atrás en el minuto 70 cuando deberías estar atacando.

Lo que necesita el Sevilla es un liderazgo fuerte que diga "paren, aquí nos jugamos el escudo, cada día, cada minuto". Monchi, en su día, traía jugadores que lo entendían. Ahora mismo, la mentalidad anda floja.

¿Y en el femenino?

Acá es diferente. El Sevilla Femenino juega como un equipo que sabe dónde va. No son las más talentosas de Liga F — eso es verdad — pero juegan con una cohesión que duele. Las chicas se cubren las espaldas, se hablan constantemente, y lo más importante: creen que pueden ganar cada partido. Eso no es suerte, eso es trabajo de vestuario.

He oído que en el femenino hay liderazgo real. Las capitanas no solo llevan el brazalete, lo llevan de verdad. Y eso contagia. Las más jóvenes ven cómo se comportan las veteranas y simplemente las siguen. Es el fútbol como debería ser: una manada que funciona.

La brecha emocional

Aquí viene lo que duele: el equipo femenino juega con más hambre que el masculino. Punto. No es que sean mejores futbolistas — objetivamente, el nivel del fútbol masculino es superior. Pero mentalmente, las sevillistas están más despiertas. Eso se dice en el Pizjuán, se siente cuando están entrenando, aparece en los pequeños detalles.

El vestuario masculino necesita un shock emocional. No un cambio de técnico, no una revolución de plantilla — eso viene después. Primero necesita darse cuenta de que está vivo y que tiene una responsabilidad que va más allá del sueldo. El Sevillismo no pide milagros, pide compromiso. Y eso ahora mismo anda escaso.

¿Qué se espera?

Que esta semana salga un equipo que entienda dónde está y qué significa llevar esa camiseta. Si eso no pasa, entonces sí, hay que hacer cambios mayores. Pero primero tiene que venir el despertar emocional. Los números y las tácticas vienen después.

Nervión está esperando. Y cuando Nervión espera, es porque confía. Pero la confianza tiene límites.

¿Cuántas veces acertaste el resultado y no ganaste nada? Esta vez que cuente. Dobla tu primer depósito para que cada acierto cuente. Empieza Ahora

#VestuarioSevillista #NervionCore #Sevilla #Sevillismo

##VestuarioSevillista##NervionCore##Sevilla##Sevillismo