Marcos Acuña: el cordobés que tiene alma nervionense
Perfil del lateral que defiende como si el Pizjuán fuera su casa. Analizamos por qué Acuña es mucho más que un número en la alineación.
17 de junio de 2026
Hay jugadores que llegan a un club, cumplen contrato, se van. Y hay Marcos Acuña. Ese tipo de futbolista que entiende lo que significa ponerse una camiseta sevillista como si fuera una responsabilidad moral, no una obligación laboral.
¿Quién es el cordobés que nos defiende el alma?
Acuña no es de Sevilla, pero Sevilla es de Acuña. Y eso se nota. Desde que llegó, el lateral izquierdo se convirtió en esa clase de futbolista que las sevillistas queremos al lado: bravo, sin miedo a ninguno, dispuesto a partirse por el escudo. No es el defensa más pulcro, lo sabe todo el mundo. Pero es el que está ahí, incómodo para el rival, siempre metido donde duele.
Lo que la mayoría no ve es el trabajo que hay detrás de cada acción suya. Mientras otros juegan fútbol, Acuña juega guerra. Corre por dos, defiende por dos, ataca como si le fuera la vida en cada diagonal. Eso no se ve en las estadísticas, pero nosotras lo vemos desde Nervión, desde el Pizjuán, cada vez que levanta la cabeza y ya está en el lateral adversario generando peligro.
La presión de ser referente en un equipo de crisis
Este año no ha sido fácil para nadie en el Sevilla masculino. Acuña lo sabe y, aún así, sigue. Sigue siendo de los que más lucha, de los que más gesticula si ve una injusticia, de los que pide la pelota en el minuto 89 como si fuera el 1. Eso es liderazgo. Eso es lo que diferencia a los buenos futbolistas de los de verdá.
Cuando ves a Acuña tocar balón, sabes que al menos va a intentarlo. No hay rendición, no hay desgana de ricachón europeo que se aburre. Hay hambre. Y créeme, en una plantilla donde falta eso a veces, un Acuña es oro puro.
Las cifras no cuentan la historia completa
Sí, puede mejorar en défensas posicionales. Sí, a veces se va del mapa buscando el gol cuando debería estar cerrar línea. Pero ¿sabes qué? Esos son detalles de entrenamiento. Lo que no se entrena es la actitud, el coraje, la capacidad de no tirar la toalla cuando todo apesta. Eso Acuña lo trae de fábrica.
Desde Nervión Core creemos que un equipo que quiera pelear necesita cinco Acuñas. Gente que no mire tanto la cifra de ganancias en el banco como el peso del escudo en el pecho. Somos conscientes de que el mercado no funciona así, pero ay, qué sería del Sevilla con más futbolistas así.
Este lateral cordobés se merece el respeto de la afición, incluso en los momentos malos. Es de esos jugadores que, cuando todo está oscuro, alguien tiene que encender la luz. Acuña la enciende, aunque sea con fósforos mojados.
¿Cuántas veces acertaste el resultado y no ganaste nada? Esta vez que cuente. Dobla tu primer depósito para que cada acierto cuente.
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